sábado, 18 de junio de 2011

Cartas de amor del profeta. KHALIL GIBRAN

25 de diciembre de 1912
No puedo organizar mis horas de sueño, ni las de trabajo, ni las de ejercicio, Mary.
Siempre oímos que todos son capaces de despertarse, tomar el té o acostarse, día a día, con un horario fijo; y se enorgullecen de tal disciplina.
A mi entender, esa gente siempre está viviendo el Mismo Día.
Yo necesito dejar que ocurran las cosas que deben ocurrir, pues es preciso mantenerse abierto a lo inesperado. Soy diferente cada día que pasa; y espero que a los ochenta años seguiré experimentando cambios externos e internos.  Si llegara a esa edad, no quisiera quedarme pensando en lo que ya realizé: deseo aprovechar cada minuto de vida que me resta.
No puedo sistematizar nada importante, sólo asuntos menores. Quien planea lo que es importante acaba convirtiendo todas las cosas en pequeñeces.

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