viernes, 4 de mayo de 2012

LUCÍA ETXEBARRIA.- Beatriz y los cuerpos celestes

Hay materia que brilla en el universo, si, esas estrellas que dan luz y calor, las gigantes rojas y las enanas amarillas, pero también hay materia oscura, agujeros negros, planetas enfriados, estrellas errantes, enanas marrones lunas desiertas y órbitas cementerio....

A veces pienso...... que fui enviada al mundo con una misión: comunicarme con otros seres, intercambiar datos, transmitir. Y sin embargo, me he quedado sola, rodeada de otros seres que navegan desorientados a mi alrededor en esta atmósfera enrarecida por la indiferencia, la insensibilidad o la mera ineptitud, donde una nunca espera que la escuchen y menos aún que la comprendan.

Creo en la magia, en el poder de las palabras, de los mantras salvadores. Si no, no leería.
JESUS MAESO DE LA TORRE.
En una tierra Libre

En aquel gabinete de reflexión  se solían leer Las bodas químicas de Christian Rosencreutz, los Diálogos de Platón y los estudios de arquitectura de Bramante, Juan de Herrera, Brunelleschi y del alarife judío Mosén Rubí, quien exornó de compases y escuadras masónicas la ilgesia de la Ausnción de Ávila. Allí se meditaba sobre El contrato social de Rousseau, El espítitu de las leyes del barón de Montesquieu, el Elogio de la locura del maestro Erasmo, la cábala, las enseñanzas de la Iluminación, la filosofía natural, crisopeya o la transmutatoria.

La estancia de los pasos perdidos...
Madrid, septiembre de 1811

La filosofía  de la asamblea madrileña  (logia La Matritense):  "procuramos ser justos y valerosos, socorremos al desvalido y protegemos la inocencia. Hablamos moderadamente con los grandes, prudentemente con los iguales, sinceramente con los amigos y dulcemente con los más pobres. El día en que se universalicen estas máximas, la especie humana habrá alcanzado la felicidad, y la francmasonería el triunfo que suponen la fraternidad, la igualdad y la libertad entre los seres humanos."


La última huída del Rey José

La intervención inglesa en la guerra estaba resultando decisiva. Y si bien no lo hacían desinteresadamente, sino para librarse del bloqueo naval napoleónico que estrangulaba  su economía, había propiciado el rápido desenlace de la contienda, Wellington , con más de treinta y cinco mil hombres y luchando codo con codo con los guerrilleros y soldados hispanos, había vencido  a los ejércitos napoleónicos en Talavera, Ciudad Rodrigo, y Arapiles y perseguido a Jose I hasta el cercano río Zadorra...

No conozco todavía un sabio que haya soportado pacientemente un dolor de muelas. La resignación es un suicidio diario.

De modo que debo reconocer  que a los que  defendimos la libertad y el Texto Sublime de 1812 nos ha quedado un triste papel en la comedia de la historia de España,  ¡Cuántas revoluciones justas se han perdido en el polvo de la historia!