viernes, 16 de diciembre de 2011

JORGE MOLIST.- Prométeme que serás libre.

- Cuando Florencia cayó, una revuelta encabezada por Savonarola explulsó a los Médici - dijo Niccolò -. Entonces con sus fanáticos penitentes, < los llorones >, tomó el control de  Florencia.
- ¿Llorones? - preguntó Joan.
- Les llamamos así porque se torturan con cilicios, se flagelan, van por la calle lloriqueando por los pecados de la humanidad y muestran una frugalidad absoluta en comidas y bebidas.
- Han convertido a la hermosa Florencia  en un verdadero infierno en la tierra.
La policía llorona prohíbe las fiestas de carnaval y persigue con saña todo tipo de juegos, tanto de naipes como de dados, incluso el ajedrez.
También son ilegales las bebidas alcoholicas, los cosméticos, los espejos, los perfumes, las peinetas y cualquier ropa femenina o masculina atractiva.

Se registran las casas, todos esos objetos son requisados y  Savonarola ordena quemarlos, entre rezos y cánticos, en la plaza de la Signoría, en el centro  de la ciudad, en lo que él llama la "hoguera de las vanidades".